6 abr. 2016

Don Quijote: escrutinio y desaparición de la biblioteca.


-Así será -respondió el barbero-, pero ¿qué haremos destos pequeños libros que quedan?

Éstos -dijo el cura- no deben de ser de caballerías, sino de poesía. (...) Éstos no merecen ser quemados, como los demás, porque no hacen ni harán el daño que los de caballerías han hecho, que son libros de entretenimiento sin perjuicio de tercero.

-¡Ay, señor! -dijo la sobrina-, bien los puede vuestra merced mandar quemar como a los demás, porque no sería mucho que, habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo éstos se le antojase hacerse pastor y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo y, lo que sería peor, hacerse poeta, que según dicen es enfermedad incurable y pegadiza.

Del capítulo VI de la primera parte.
Miguel de Cervantes

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