24 feb. 2010

Fuenteovejuna (Lope de Vega)

Acto primero. Escena XII

COMENDADOR: (Creyéndose solo, a Laurencia) No te defiendas.
FRONDOSO: (Aparte) Si tomo la ballesta, ¡vive el cielo!, que no la ponga en el hombro.
COMENDADOR: Acaba, ríndete.
LAURENCIA: ¡Cielos, ayudadme agora!
COMENDADOR: Solos estamos, no tengas miedo.
FRONDOSO: (Mostrándose al Comendador) Comendador generoso, dejad la moza o creed que mi agravio y enojo será blanco vuestro pecho, aunque la Cruz me da asombro.
COMENDADOR: ¡Perro villano!
FRONDOSO: No hay perro. ¡Huye, Laurencia!
LAURENCIA: Frondoso, mira lo que haces.
FRONDOSO: Vete.

19 feb. 2010

Ñaque (Compañías de teatro del Siglo de Oro)

Ñaque
"Ñaque es dos hombres: éstos hacen un entremés, algún poco de un auto, dice unas octavas, dos o tres loas, llevan una barba de zamarro, tocan el tamborino y cobran a ochavo y en esotros reinos a dinerillo; viven contentos, duermen vestidos, caminan desnudos, comen hambrientos y espúlganse el verano entre los trigos y en el invierno no sienten el frío con los piojos."
Agustín de Rojas
El viaje entretenido

16 feb. 2010

El método Grönholm (Jordi Galcerán)

CARLOS: En la oferta, en ningún momento se hablaba de limitaciones por razón de sexo.
FERNANDO: ¿Y qué querías que pusieran en el anuncio? "Se busca director de marketing. Travestis abstenerse".
CARLOS: No me vuelvas a llamar travesti.
FERNANDO: ¿Y cómo tengo que llamarte?
CARLOS: En todo caso, transexual, pero lo mejor es no poner etiquetas a las personas.
FERNANDO: A ver, por mí, como si te quieres transformar en pavo real, pero lo que no puedes hacer es optar a un trabajo escondiendo una cosa como ésta. Si eres travestido o transexual o trasatlántico es cosa tuya, pero aquí estás optando a un cargo ejecutivo de alto nivel. Si no tienes claro si eres macho o hembra, significa que en tu cerebro hay un lío de cojones, y ahora que encima has empezado a chutarte hormonas en vena, tus pobres neuronas pueden acabar bailando una jota. Perdona, pero si quieres un consejo, ponte agua, porque estás como una regadera.
CARLOS: Te crees muy gracioso. Te lo diré una vez y no dos. Como me vuelvas a faltar al respeto, te meto una manta de hostias que te pongo los huevos por corbata, y me importa una mierda la imagen que dé.

13 feb. 2010

Luces de Bohemia (Ramón del Valle-Inclán)

Escena segunda.

ZARATUSTRA: ¡Ni pienses que no te veo, ladrón!
EL GATO: ¡Fu! ¡Fu! ¡Fu!
EL CAN: ¡Guau!
EL LORO: ¡Viva España!

10 feb. 2010

Bululú (Compañías de teatro del Siglo de Oro)

Bululú

"El bululú es un representante solo que camina a pié y pasa su camino y entra en el pueblo, habla con el cura y dícele que sabe una comedia y alguna loa, que junte al barbero y sacristán y se la dirá porque le den alguna cosa para pasar adelante. Júntanse éstos, y él súbese sobre un arca y va diceiendo: "Ágora sale la dama", y dice esto y esto, y va representando, y el cura pidiendo limosna con un sombrero... y con esto sigue su estrella y prosigue su camino hasta que halla remedio".
Agustín De Rojas
El viaje entretenido

4 feb. 2010

Don Juan Tenorio (José Zorrila)

Parte segunda. Acto II. Escena segunda.

CENTELLAS
¡Jesús!
AVELLANEDA:
¡Díos mío!
JUAN
¡Qué es esto!
AVELLANEDA
Yo desfallezco (Cae desvanecido).
CENTELLAS
Yo expiro (Cae lo mismo).
JUAN
¡Es realidad, o delirio!
Es su figura..., su gesto.
ESTATUA
¿Por qué te causa pavor
quien convidado a tu mesa
viene por ti?
JUAN
¡Dios! ¿No es ésa
la voz del comendador?
ESTATUA
Siempre supuse que aquí
no me habías de esperar.
JUAN
Mientes, porque hice arrimar
esta silla para ti.
Llega, pues, para que veas
que aunque dudé en un extremo
de sorpresa, no te temo,
aunque el mismo Ulloa seas.
ESTATUA
¿Aún lo dudas?
JUAN
No lo sé.
ESTATUA
Pon, si quieres, hombre impío,
tu mano en el mármol frío
de mi estatua.
JUAN
¿Para qué?
Me basta oírlo de ti:
cenemos, pues, mas te advierto...
ESTATUA
¿Qué?
JUAN
Que si no eres el muerto,
no vas a salir de aquí.
(A Centellas y Avellaneda) ¡Eh! ¡Alzad!

2 feb. 2010

Don Juan Tenorio (José Zorrila)

Parte primera. Acto IV. Escena tercera.

JUAN:
¡Cálmate, pues, vida mía!
Reposa aquí; y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¡Ah! No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?