17 abr 2016

Don Quijote: Noche en el bosque.


"En resolución, aquella noche la pasaron entre unos árboles, y de uno dellos desgajó don Quijote un ramo seco que casi le podría servir de lanza, y puso en él el hierro que quitó de la que se le había quebrado. Toda aquella noche no durmió don Quijote, pesando en su señora Dulcinea, por acomodarse a lo que había leído en sus libros, cuando los caballeros pasaban sin dormir muchas horas en las florestas y despoblados, entretenidos con las memorias de sus señoras. No la pasó ansí Sancho Panza, que, como tenía el estómago lleno, y no de agua de chicoria, de un sueño se la llevó toda (...)".

Del capítulo VIII de la primera parte.
Miguel de Cervantes.

16 abr 2016

Don Quijote: Aventura de los molinos.


"Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:

-Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete".


Del capítulo VIII de la primera parte.
Miguel de Cervantes.

10 abr 2016

Don Quijote: Sancho Panza, de labrador a escudero.


“En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien –si es que este título se puede dar al que es pobre-, pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale entre otras cosas don Quijote que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase, en quítame allá esas pajas, alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador della. Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer y hijos y asentó por escudero de su vecino”.


Del capítulo VII de la primera parte.
Miguel de Cervantes.

6 abr 2016

Don Quijote: escrutinio y desaparición de la biblioteca.


-Así será -respondió el barbero-, pero ¿qué haremos destos pequeños libros que quedan?

Éstos -dijo el cura- no deben de ser de caballerías, sino de poesía. (...) Éstos no merecen ser quemados, como los demás, porque no hacen ni harán el daño que los de caballerías han hecho, que son libros de entretenimiento sin perjuicio de tercero.

-¡Ay, señor! -dijo la sobrina-, bien los puede vuestra merced mandar quemar como a los demás, porque no sería mucho que, habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo éstos se le antojase hacerse pastor y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo y, lo que sería peor, hacerse poeta, que según dicen es enfermedad incurable y pegadiza.

Del capítulo VI de la primera parte.
Miguel de Cervantes

3 abr 2016

Don Quijote y Andrés, el criado azotado


"Del sahumerio os hago gracia -dijo don Quijote-: dádselo en reales, que con eso me contento; y mirad que lo cumpláis como lo habéis jurado: si no, por el mismo juramento os juro de volver a buscaros y a castigaros, y que os tengo de hallar, aunque os escondáis más que una lagartija. Y si queréis saber quién os manda esto, para quedar con más veras obligado a cumplirlo, sabed que yo soy el valeroso don Quijote de la Mancha, el desfacedor de agravios y sinrazones, y a Dios quedad, y no se os parta de las mientes lo prometido y jurado, so pena de la pena pronunciada".
 
Del capítulo IV de la primera parte.
Miguel de Cervantes.

31 mar 2016

Don Quijote es armado caballero.


"No le parecieron bien al ventero las burlas de su huésped, y determinó abreviar y darle la negra orden de caballería luego, antes que otra desgracia sucediese".

Del capítulo III de la primera parte.
Miguel de Cervantes.

20 mar 2016

Don Quijote, el caballero andante.


"Limpias, pues, sus armas, hecho del morrión celada, puesto nombre a su rocín y confirmádose a sí mismo, se dio a entender que no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse, porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma".

Del capítulo I de la primera parte.
Miguel de Cervantes.

19 mar 2016

Don Quijote, lecturas del hidalgo.


"En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo".  
Del capítulo I de la primera parte
Miguel de Cervantes