22 feb. 2014

Las Criadas (Jean Genet)


CLARA: ¡Qué guapa es la señora!
LA SEÑORA: No, no, no me deis las gracias. Da tanto gusto hacer felices a los que están en torno a uno. Lo único en que pienso es en hacer el bien. ¿Quién puede ser lo bastante malo como para castigarme? Y castigarme, ¿por qué? Me creía bien protegida de la vida. Defendida por vuestra fidelidad. Y también defendida por el señor. Pero esta coalición de amistades no ha podido hacer una barricada tan alta como para defenderme de la desesperación. ¡Estoy desesperada! ¡Cartas! Cartas que tan solo yo conozco. ¿Solange?
SOLANGE: (saludando a su hermana) Diga, señora.
LA SEÑORA: (asomándose) ¿Cómo? ¡Estás haciendo reverencias a Clara! Qué gracia tiene. Os creía menos dispuestas a bromear.
CLARA: La tila, señora.
LA SEÑORA: Te llamaba para preguntarte... Pero, ¿cómo?, ¿quién ha tocado otra vez la llave del escritorio?... Para pedirte tu opinión. ¿Quién pudo haber mandado esas cartas? Desde luego, no tenéis ni idea. Os pasa lo que a mí. Estáis tan espantadas. Pero el asunto quedará aclarado, hijas mías. El señor sabrá calar ese misterio. Quiero que se analice la letra y que se sepa quién ha podido urdir tal conspiración.